El cura de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen dijo este lunes que el diácono Guillermo Luquin (52), hallado asesinado en su casa de la localidad bonaerense de Temperley, “no tenía enemigos” y que “era un muchacho maravilloso y extraordinario”, motivo por el cual no sabe qué pudo haber motivado el ataque que sufrió.

El párroco Francisco Ortiz contó esta mañana al canal TN que se enteró ayer, luego de la misa de las 11, del crimen de Luquín, a quien había tratado de localizar desde temprano porque no había ido a abrir la iglesia.

“Todos los domingos venía antes porque yo voy a dar misa al hospital. Cuando vuelvo veo que la puerta no está abierta y eran casi las 11. Abro el templo y no había venido, entonces veo a una conocida y le digo que llame a Guillermo”, recordó el padre.

“Como no respondía su teléfono, envío a una persona a ver qué había pasado y así nos enteramos”, agregó Ortiz.

Según el párroco, esa persona era un amigo del diácono que primero buscó al sobrino de la víctima, que vive en una casa vecina desde hace unos meses, cuando llegó de Córdoba, por lo que ambos entraron juntos a la casa y lo hallaron muerto.

El cura dijo que no se explica qué pudo haber ocurrido, ya que aseguró que Luquín era muy querido en la comunidad porque ayudaba a todos.
Ortiz agregó que lo conocía desde los tres años, cuando comenzó el jardín de infantes en Nuestra Señora del Carmen y que con el tiempo se convirtió en diácono.

“Nunca me imaginé semejante noticia, era un hombre dispuesto a ayudar a los demás, no se lo merecía”, concluyó.