Este martes 19/3, en el noticiero del canal Todo Noticias, difundieron conversaciones telefónicas entre Guillermo Moreno y Alessandra Minnicelli, la esposa de Julio De Vido. La conversación data de agosto de 2018, cuando comenzó la causa de los cuadernos.

La fuente que proveyó esos audios no fue citada, pero solo puede provenir de tres lugares: los servicios de inteligencia (estatales o paraestatales), la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco) de la Corte Suprema (a cargo de las escuchas judiciales por decreto del presidente Mauricio Macri, veinte días después de asumir) o el juzgado de Claudio Bonadio.

La mujer le dijo a él: “Hay que salir a bancar a Cristina porque si la meten presa sería el peor escenario, porque no corresponde”, dijo ella. “No corresponde a nadie que metan preso, pero no sería el peor”, respondió Moreno, “Julio no va a salir más si seguimos haciendo las cosas así, ordenando la política desde las personas. Los compañeros están cantando porque no les damos política”.

Luego, discutieron sobre cuestiones relacionadas a la situación del peronismo, hasta que Moreno preguntó: “¿Qué mensaje le dieron a los que están presos? Yo el mensaje que di fue que no hablen. Que no canten. Que terminen de hablar. Que lo único que hacen es hablar boludeces. Ahora empezó el pelotudo de (Juan Manuel) Abal Medina”, se estaría refiriendo a los involucrados en la causa de los cuadernos.

“Abal Medina es un cagón, Guillermo. ¿Vos escuchaste la estupidez que dijo?”, respondió la mujer. El ex jefe de Gabinete había dicho que recibió dinero de manos de Roberto Baratta, el ex coordinador del Ministerio de Planificación. “Los nuestros están firmes, sin dudas”, agregó la mujer, “pero a Wagner lo voy a cargar, es una basura”.

Guillermo Moreno habló públicamente sobre las escuchas y dijo que no estaba sorprendido: “¿Cómo no voy a saber que me están grabando? Es ridículo, como suponer que no hay espías de potencias”, dijo en una entrevista a Perfil, “no me sorprendió eso, si que tardaran tanto. La charla fue hace 8 meses atrás y lo vengo diciendo en público en cada acto que estoy”. “No me siento victima de una escucha ilegal. Son los usos y costumbres de la Argentina, lo demás es no entender la realidad”, agregó.

“El peronismo está agradecido con esto que hizo el Gobierno, ya que recibió una instrucción. Porque lo que está haciendo la Justicia es utilizar como metodología lo que se conoce en la disciplina como teoría de los juegos. Ya lo estudiábamos en la década del ’80. Es un método de negociación. Hay un asesinato y un arma. Llega el juez y ve a dos personas. Los encierra y mientras los lleva les avisa que el primero que hable acusando al otro queda libre. Entonces el que dice algo se va a su casa, no quien dice la verdad. Ante el dilema del prisionero lo que hay que hacer es ¡no hablar!”, explicó al medio.

Según la legislación actual, la escucha tiene que ser ordenada por un juez en el marco de una causa judicial y todo el material que no sea parte del delito investigado debe ser eliminado. “¿Yo tengo intervenido mi teléfono? ¿Alguien me chupo la línea? ¿Lo hicieron legal o ilegalmente? Porque es un delito. Todos estamos protegidos por la constitución para que eso no pase”, aseguró esta mañana Alessandra Minnicelli en declaraciones radiales.

“La conversación está editada. No la recuerdo completamente pero lo que salió son fragmentos”, señaló también. Además, explicó que Moreno pedía que los presos kirchneristas no hablen “porque no había que validar para nada esa causa cuadernos”. Es decir que no pedía que oculten un supuesto delito, sino que no debían declarar porque eran obligados a “decir boludeces”.

“¿Está bien que un medio difunda una escucha ilegal? ¿O es un delito?”, advirtió y agregó: “¿Cuando difunden la escucha ilegal, (como) en este caso, la están difundiendo para que quien es el receptor de esa charla pueda contextualizarla, interpretarla y hacer su propio análisis o lo hacen para descalificar a alguien y entonces editan parte de la charla que deberían necesariamente todos conocer?”.

El abogado de De Vido, Maximiliano Rusconi, también habló: “Primero, no tienen ninguna relevancia jurídica el contenido de esa escucha, con lo cual no se sabe por qué se hace. Segundo, es una falta de ética atroz que se metan de ese modo en la intimidad. Si son escuchas judiciales son a un efecto judicial y no para difusión periodística”.

“Pregunto en serio porque no recuerdo: ¿durante el menemismo, duhaldismo o kirchnerismo era habitual escuchar en tele conversaciones privadas entre dirigentes opositores como ahora?”, se preguntó el periodista Iván Schargrodsky en Twitter.

“La filtración de los llamados de CFK a Parrilli, de los que están presos y de Moreno es lamentable; el Gobierno, en lugar de comentar lo que se escucha debería señalar que es un delito que la Justicia filtre audios que debe destruir si son irrelevantes a lo que motivó la escucha”, comentó la periodista María O’Donnel en la misma red social.

Y es que la conversación filtrada no solo carece de interés judicial, ya que en la misma no se habla de ningún delito, sino que tampoco revela ningún dato de relevancia periodística. La mujer de De Vido caracterizó la filtración como un “manoteo de ahogado” del Gobierno.

De cara a las próximas elecciones, el oficialismo se ve cada vez peor en las encuestas y lo único que puede posibilitar una reelección de Macri es el rechazo de la sociedad hacia el kirchnerismo. La conversación en la que Moreno pide que los presos “no hablen” parecería una desesperada y descuidada estrategia para remontar mediáticamente la causa de los cuadernos, desprestigiada a partir de los cuestionamientos sobre el fiscal Carlos Stornelli y la polémica figura de Marcelo D’Alessio.

Justamente, este último personaje fue clave para que el juez Alejo Ramos Padilla comenzara a investigar un complejo entramado en el que participan figuras del oficialismo, funcionarios judiciales, medios periodísticos y organismos de inteligencia. Las instituciones están siendo más cuestionadas que nunca y, aunque parezca chiste, el macrismo pretende levantar su imagen filtrando una escucha telefónica de manera ilegal.