Una de las características del actual proceso de escalada de precios, además de producirse en un escenario de profunda recesión con consumo deprimido, es que los aumentos son exponencialmente más altos en productos de primera necesidad, sobre todo el demandado por sectores vulnerables, en relación al promedio ya alto de incrementos, que sólo en el primer trimestre del año ya supera el 11%.

Solamente en el mes de marzo de 2019, en promedio, los precios de los 50 principales medicamentos se incrementaron 3,2%. El promedio de los 10 medicamentos que más aumentaron en el mismo periodo alcanzó 6,2%, entre los que cabe destacar aumentos de hasta un 9%, según los datos de un relevamiento realizado por el Centro de Economía Política (Cepa), junto con la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (Algec) y el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores (Ceppema).

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En ese plano, si se extiende temporalmente el análisis, la inflación de los medicamentos entre mayo de 2015 y marzo de 2019 alcanzo 266%, con casos de medicamentos esenciales que incrementaron su precio en un 600%. En contraste, la jubilación mínima tuvo un incremento de 172% (pasando de $3.821 a $ 10.410 entre mayo de 2015 y la actualidad).

Estos aumentos se agravan dada la modificación de la Resolución N° 005 de Pami, que agrega condiciones extremadamente extraordinarias (tener ingresos inferiores a 1,5 haberes previsionales mínimos, no estar afiliado a un sistema de medicina pre-paga, no ser propietario de más de un inmueble, no poseer un vehículo de menos de 10 años de antigüedad, no poseer aeronaves o embarcaciones de lujo) para poder acceder al subsidio del 100% de cobertura en medicamentos, lo que se traduce en una disminución del acceso de jubilados/as a esta prestación.

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“El aumento inflacionario de los medicamentos sumado a la quita de la entrega gratuita por parte de Pami de la medicación para patologías crónicas deja a las personas mayores en situación de gran fragilidad, donde es muy probable que la morbi-mortalidad aumente en los próximos años debido a estas causas. El mayor consumo de fármacos por parte de este grupo etáreo es el de la medicación para enfermedades crónicas tales como cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, entre otros”, aseguraron desde Cepa.

Otro de los flagelos para los adultos mayores abordados por el dossier es la reforma previsional enviada por el Ejecutivo nacional y votada por el Congreso en diciembre de 2017, que modificó el régimen de actualización.

El aumento de la jubilación mínima después de la reforma previsional fue sólo de 28,4% (comparando el periodo enero de 2018 y enero de 2019). En contraste, la inflación acumulada de 2018 alcanzó el 47,6%, mientras en lo que va de este año ya se ubica en torno al 12%.

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Por último, desde Cepa advirtieron sobre un agravamiento de la situación para las personas de la tercera edad.

“Si bien la situación actual es grave, será aún peor dado que en unos pocos meses finaliza la moratoria jubilatoria para las mujeres (la de los varones ya culmino), y la propuesta del gobierno ha sido reemplazar progresivamente la jubilación por moratoria por una pensión universal de los adultos mayores (por sus siglas, Puam) de menor cuantía (80% de la jubilación mínima) donde las mujeres podrán acceder recién a los 65 años y no a los 60 como en la moratoria. Si realizamos el mismo cálculo en relación a la línea de pobreza ($8.922 para una persona individual), es posible distinguir que, si la Puam representaba un valor 2% mayor a la línea de pobreza individual en febrero de 2018, en la actualidad (febrero de 2019) ha caído 16% por debajo de dicho límite. El valor actual de la Puam es de $8.320”, indicaron.