El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el jueves la variación del Producto Bruto Interno (PBI) durante el 2018, que en un primer cálculo del propio organismo arrojó un retroceso del 2,6%.

Ese nivel de caída fue informado en febrero cuando el Indec dio cuenta de la variación de su Estimador Mensual de Actividad, que reúne varios de los componentes que integran el PBI, y cuya difusión generó polémica en torno a si se alcanzó o no el punto máximo de la baja en la actividad.

Es que si bien el Emae bajó en diciembre 7% respecto de igual mes del 2017, registró también una suba del 0,7% respecto a noviembre, debido principalmente al buen desempeño del agro, y el comercio internacional.

Esto motivó que el secretario de Política Económica, Miguel Braun, afirmara la semana pasada que desde el Gobierno “vemos que la recesión terminó técnicamente en noviembre. El Emae, que es el estimador mensual de la actividad económica, ya creció de manera desestacionalizada en diciembre”.

Además “tenemos buenos datos de despachos de cemento. Tenemos superávit comercial en el último trimestre del año pasado. El salario real promedio también aumentó en enero”, aseguró Braun en declaraciones en el canal Todo Noticias.

Sin embargo, el funcionario reconoció que “hay algunos datos que por supuesto todavía no se sienten palpablemente en la calle, pero vemos que eso es el inicio de una mejora y que vamos a tener un año de recuperación liderado por crecimiento de exportaciones y por recuperación del salario real y de las jubilaciones”.

La recuperación “se va a empezar a sentir en el segundo y tercer trimestre con las paritarias y el aumento de las jubilaciones, entre marzo y septiembre”, dijo Braun.

De manera coincidente, desde el sector privado, la consultora Ecolatina dio a conocer un informe en el que señaló que “la recuperación de la economía será lenta”.

“Esperamos para 2019 una mayor cosecha agrícola -se espera que aporte algo más de un punto de crecimiento- y un repunte de la mayoría de los sectores transables, traccionados por la mejora de la competitividad cambiaria y las expectativas de crecimiento de la economía brasileña”, agregaron.

Desde la consultora advirtieron que “sin embargo, el resto de las actividades (dependientes de la demanda doméstica) seguirán en retroceso producto del desplome del mercado interno. De hecho, los dos componentes de la demanda interna, consumo e inversión, se mantendrán debilitados”.

Las consultoras privadas relevadas por el Banco Central estimaron a finales de febrero que este año la economía bajará 1,3%, mientras que en enero la calculaban en 1,2%.

Tanto el Gobierno como las consultoras privadas proyectaban a principios de 2018, antes de la sequía y las subas de tasas en el mercado financiero internacional, que Argentina iba a crecer cerca del 3,2%.
El retroceso del 2,6% durante el año pasado marcó la peor caída desde 2009, como consecuencia principalmente de la peor sequía de los últimos 50 años. Casi la mitad de la baja (1,1 punto porcentual) se explica directamente por el agro, que cayó 15,9%, y los efectos son mayores si se consideraran sectores vinculados como transporte, comercio e industria.

A esto hay que sumarle un retroceso del 10% en la actividad industrial, mientras que la construcción terminó con un aumento de solo el 0,8%.