La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, fue denunciada hoy por el presunto delito de abuso de autoridad al facultar a las fuerzas de seguridad para utilizar armas de fuego en ocasiones que antes no eran permitidas.

La denuncia, que recaló ante el juez federal María Servini de Cubría, es porque Bullrich aprobó el Reglamento General para el empleo de las armas de fuego por parte de los miembros de las fuerzas federales de seguridad y habilita a disparar a presuntos delincuentes en situación de fuga.

>Te puede interesar: Para Bullrich su gestión está cambiando la filosofía de una “policía de brazos caídos”

La reglamentación permite a las fuerzas federales de seguridad «a hacer uso de armas  de fuego para proceder a la detención de quien represente un peligro inminente y oponga resistencia a la autoridad» o «para impedir la fuga de quien represente ese peligro inminente y hasta lograr su detención».

La denuncia la realizó el ex juez federal de La Plata Carlos Rozansky y es por supuesto abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público. «De esta mantera se está consagrando, por vía de un reglamento aprobado por una resolución ministerial, la aplicación de la pena de muerte sin juicio previo por parte de los integrantes de las fuerzas federales de seguridad. Ello en un país que hace largos años desterró dicha pena de su legislación y se comprometió a no volverla a establecer conforme a las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y a no privar a nadie de la vida arbitrariamente (conforme al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos)»,  sostiene el denunciante.

Además, según el ex magistrado, la nueva reglamentación «intenta legitimar» lo que la dictadura aplicaba como «ley de fugas», esto es la ejecución extrajudicial de personas, muestra acabada de barbarie asesina».

«Autorizar a las fuerzas a efectuar disparos de armas de fuego a quien ha cesado de causar una agresión en intenta huir, es autorizarlas a ejecutarlo extrajudicialmente», concluyó.