El 15 de noviembre del 2006 era un día soleado como tantos más de una primavera que se sacudía la modorra del invierno. Una jornada muy parecida a la de hoy. Aquella tarde todo se desarrollaba con normalidad, pero la tormenta y el granizo aparecieron con furia, duraron sólo diez minutos, tiempo suficiente para dejar un muerto, 40.000 rosarinos sin luz ni teléfono, calles anegadas, 50 peatones heridos y cientos de vidrios de viviendas y automóviles rotos.

Es que hace exactamente 11 años, Rosario vivió la peor catástrofe natural que marcó un antes y un después en su historia. Este miércoles no hubo lluvia, ni piedras, pero sí una “tormenta de polvo” con vientos de más de 80 kilómetros por hora que generaron decenas de árboles caídos, rutas anegadas y hasta heridos.

Al respecto, el meteorólogo Oscar Monjelat, manifestó en diálogo con Conclusión que “las fuertes ráfagas se mantendrán hasta la medianoche”.

Si bien el Servicio Meteorológico Nacional difundió un alerta por tormentas aisladas con ocasional caída de granizo y ráfagas que puedan alcanzar una fuerte intensidad para esta noche, el meteorólogo explicó que con estas condiciones “es difícil que puedan aparecer tormentas”.

Para Monjealat, la “tormenta de polvo” es “normal” luego de una baja de la presión atmosférica con ráfagas de viento muy fuerte. “El tema es que el viento encontró terreno con áreas de tierra seca y por la propia velocidad hace que quede en suspensión y que se reduzca la visibilidad”, profundizó el especialista.

Múltiples cortes y siniestros viales en rutas de la región por la “tormenta de polvo”

Una “tormenta de polvo” provocó heridos y la caída de más de 30 árboles