El ex jefe de seguridad que supervisó la represión de protestas en Hong Kong, John Lee, fue designado este domingo como nuevo líder del territorio autónomo chino por un pequeño comité de personas leales a China.

Su designación marca la primera vez que un oficial de seguridad asume la jefatura del Gobierno de Hong Kong y ocurre después de años tumultuosas movilizaciones que exigían un sistema más democrático en la región.

«Entiendo que me llevará algún tiempo convencer a la población. Pero puedo hacerlo a través de la acción», dijo Lee hoy ante la prensa.

Además, agregó que quería construir un Hong Kong «lleno de esperanza, oportunidades y armonía», ahora que las autoridades habían «restaurado el orden después del caos», según informó la agencia de noticias AFP.

Lee obtuvo 1.416 votos del comité integrado por 1.461 personas, equivalente a 0,02% de la población de 7,4 millones de personas. Los restantes integrantes no emitieron votos.

El comité, conformado por élites políticas y empresariales leales a Beijing, realizó la votación este domingo a la mañana.

El Gobierno de China celebró el resultado casi unánime, diciendo que mostraba que «la sociedad de Hong Kong tiene un alto nivel de reconocimiento y aprobación» para Lee.

«Se trata de una verdadera demostración del espíritu democrático», dijo la Oficina de Negocios de Hong Kong y Macao en un comunicado.

Las protestas han sido prohibidas en Hong Kong y las autoridades han utilizado una prohibición sanitaria contra las congregaciones de más de cuatro personas, así como una nueva ley de seguridad, para impedirlas.

Medios locales informaron que la policía desplegó entre 6.000 y 7.000 agentes para garantizar la seguridad durante el proceso.

La Liga de Social Demócratas, uno de los pocos grupos prodemocráticos que permanecen, realizó una protesta de tres personas antes de la apertura de la votación, coreando «poder al pueblo, sufragio universal ya».

«Sabemos que esta acción no tendrá ningún efecto, pero no queremos que Hong Kong se quede totalmente en silencio», declaró la manifestante Vanessa Chan, ante la mirada de los policías.

Bajo el mando del presidente Xi Jinping, China ha buscado moldear Hong Kong a su propia imagen, después de las protestas prodemocracia de 2019.

Luego de esa ola de protestas, China impuso una amplia ley de seguridad dirigida a erradicar la disidencia, junto con un sistema político «solo para patriotas», para asegurar que únicamente personas leales a China asuman altos cargos públicos.

Lee, quien pasó 35 años en la policía de Hong Kong antes de unirse al gobierno, hereda una ciudad con varios problemas.

El movimiento prodemocracia fue aplastado por la ley de seguridad, mientras gran parte de la población resiente el mando de China y reclama de la arraigada desigualdad en la ciudad.

Hong Kong también enfrenta dificultades económicas por los dos años de estrictas restricciones pandémicas que la dejaron aislada mientras el resto del mundo reabre.

Bajo el eslogan «Comenzando juntos un nuevo capítulo para Hong Kong», Lee ha prometido un gobierno enfocado en resultados, forjar la unidad y reiniciar la economía local.

Un manifiesto de 44 páginas presentado la semana pasada apuntó algunas ideas generales con pocas metas políticas concretas.

Lee asumirá el cargo el 1 de julio, el 25 aniversario de la entrega de Hong Kong a mando chino de parte de Reino Unido.

China aceptó que Hong Kong mantenga algunas libertades y autonomía durante 50 años después del traspaso, bajo el principio de «un país, dos sistemas».

China y Lee aseguran que ese principio continúa intacto, aunque sus críticos y potencias occidentales aseguran que ya fue destruido.

Lee es uno de los 11 funcionarios de Hong Kong y China sancionados por Estados Unidos por represión política.