Docentes brasileños, respaldados por entidades de alumnos y movimientos sociales, realizarán este miércoles el primer paro nacional contra el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, que recortó un 30% el presupuesto de universidades y escuelas primarias y pidió a los estudiantes filmar a los profesores cuando hablen de asuntos políticos.

La huelga, que también es para protestar contra el proyecto de reforma previsional del gobierno, tiene movilizaciones convocadas para Brasilia, San Pablo, Río de Janeiro y el resto de las principales ciudades del país por las centrales sindicales de la educación.

En Brasilia, el ministro de Educación, Abraham Weintraub, anunció que convocó a la Fuerza Nacional -tropa de elite policial- para proteger la sede del Ministerio.
Rectores de más de 60 universidades e institutos federales convocaron a la huelga, además de la consideradas las mejores colocadas en los rankings internacionales, las estaduales Universidad de
Campinas (Unicamp) y la Univeresidad de Sao Paulo (Usp).

En forma inédita, se plegaron los maestros de la red privada, incluso la de los principales colegios de las clases altas de Río de Janeiro y San Pablo.

Se suman los sindicatos

Los sindicatos de cada estado convocaron a manifestaciones frente a la nueva ecuación del gobierno de Bolsonaro, que el presupuesto sólo estará liberado si la economía crece.
En un tuit de principios de mayo, Bolsonaro dijo que le ordenó a su ministro de Educación, el segundo en cinco meses de gestión, reducir el presupuesto para las carreras de sociología y filosofía.

Centenaria, la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) denunció mediante su rectoría que sufrió el 41% del corte del dinero para gastos corrientes, como pagar tarifas.
La Universidad de Brasilia (UNB) alertó que “habrá problemas para el dictado de clases”.
Un instituto federal en Piuaí, estado del nordeste gobernado por el opositor Partido de los Trabajadores, tuvo el 91% de sus gastos congelados.

Bolsonaro está cumpliendo la promesa de campaña -sobre todo de su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro- de reducir el presupuesto educativo y dar más participación a las universidades privadas.

Crecimiento menor a lo esperado

En vísperas de la protesta, el ministro Weintraub, un economista con dos décadas en el mercado financiero, no descartó nuevos bloqueos generados por la perspectiva de que el crecimiento económico será en 2019 menor de lo esperado.

“Lo único certero en la vida es la muerte y los impuestos”, dijo el ministro, que condicionó el regreso de su presupuesto a la aprobación de la reforma previsional que impulsa el gobierno y está en tratativas en el Congreso.

Weintraub reemplazó en abril al colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, quien renunció luego de no poder formar su equipo y participar de varias polémicas, como usar como ejemplo positivo contra el narcotráfico a Pablo Escobar y pedir a los directores de escuelas filmar a los alumnos durante la ejecución del himno.

La protesta no tendrá a Bolsonaro en el territorio nacional. El ex capitán paracaidista del Ejército partió hacia Dallas, estado norteamericano de Texas, para recibir el premio de Brasileño del Año que otorga la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos.

Dallas fue el escenario elegido para el premio luego de que un hotel y el Museo de Historia Nacional de Nueva York se negaran a aceptar la presencia del dirigente que reivindica la dictadura militar y la tortura.

Bolsonaro canceló entonces la agenda neoyorquina, una decisión festejada en twitter por el alcalde de Nueva York, el demócrata Bill de Blasio.
Bolsonaro, un admirador abierto de Donald Trump, organizó una agenda en Texas en la que sostendrá mañana una reunión privada por un crítico republicano del jefe de la Casa Blanca, el ex presidente George W. Bush.

“Este encuentro demuestra la forma en la cual nuestro presidente identifica la relación política en un amplio escenario. El hecho de que el expresidente George W. Bush eventualmente haga consideraciones contrarias al actual presidente no inviabiliza, desde el punto de vista político y de la relación institucional, que el presidente Bolsonaro vaya al encuentro con él”, dijo el portavoz oficial, general Otávio Rêgo Barros.

Bolsonaro se reunirá con el gobernador de Texas, Greg Abbot, el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, y el senador Ted Cruz.