JUEVES, 27 DE FEB.

Descubrimiento milenario: turistas hallaron restos humanos en la laguna de Melincué

Una pareja dio con restos de cinco personas. Los restos hallados serían entierros sagrados ancestrales, confirmando que que la laguna fue un lugar sagrado donde se realizaban ceremonias funerarias.

Descubrimiento milenario. Es que una pareja de turistas bonaerenses, Carlos y Silvia, descubrieron recientemente un cráneo humano mientras caminaba por la orilla del histórico balneario de Melincué, la cabecera del departamento General López. Tras alertar a las autoridades, se activó el protocolo local para estos casos, descartando rápidamente cualquier vínculo con hechos delictivos actuales y confirmando su relevancia histórica. Este descubrimiento llevó al hallazgo de restos óseos de otros cinco individuos, aportando valiosa información sobre las antiguas comunidades que habitaron la región.

De esta manera, lo que comenzó con el descubrimiento casual de una pareja de turistas terminó revelando una historia ancestral que sugiere que la laguna fue utilizada como un sitio de entierro sagrado por pueblos que habitaron el lugar.

Tras la intervención de especialistas del Museo Gallardo y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), se determinó que los restos hallados no pertenecían a un cementerio moderno, sino a contextos arqueológicos antiguos.

Este nuevo hallazgo se suma a una serie de descubrimientos previos en la zona, consolidando la teoría de que Melincué fue un lugar sagrado para los antiguos pueblos aborígenes que habitaron la región durante miles de años.

Los especialistas determinaron que no se trataba de un solo esqueleto, sino de al menos cinco individuos, cuyos restos no estaban dispuestos anatómicamente, sino agrupados en lo que los arqueólogos llaman «paquetes funerarios», un rasgo típico de ciertas prácticas rituales aborígenes.

“La hipótesis principal es que estos restos corresponden a entierros secundarios. Es decir, las personas fallecían en otro lugar, sus comunidades esperaban el proceso de esqueletización y luego trasladaban los huesos a un sitio de descanso definitivo», dijo el arqueólogo Germán Giordano, responsable del proyecto.

«En este caso, la laguna de Melincué habría sido un lugar sagrado donde se realizaban estos rituales funerarios”, explicó.

Una laguna habitada por milenios

El equipo de investigación ha confirmado que la presencia humana en la zona de Melincué se remonta al menos a 7.000 años, convirtiéndola en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país.

Los estudios de datación por radiocarbono en hallazgos anteriores arrojaron tres fechas clave. Uno de los fechados confirmó que la ocupación humana en la laguna se remonta a 7.000 años, mientras que otro análisis determinó una antigüedad de 2.000 años. Un tercer análisis, actualmente en proceso en la Universidad de Oxford, podría aportar más información sobre la cronología de estos entierros.

“Sabemos que la laguna fue habitada de manera continua por distintas poblaciones desde hace miles de años. Aquí confluyen vestigios de antiguos, un fuerte colonial, un fuerte criollo y evidencias de la población más reciente. Melincué fue un punto clave para la historia del sur de Santa Fe”, agregó Giordano.

Análisis y procedimientos

Los restos óseos serán analizados en los laboratorios de la UNR y del Museo Gallardo. Se realizarán estudios de datación por Carbono 14 para determinar su antigüedad y obtener información sobre las prácticas funerarias de las comunidades originarias.

Giordano enfatizó que estos restos no son considerados patrimonio, sino restos mortales que se investigan con el consentimiento de las comunidades originarias. Una vez concluidos los estudios, se prevé que los restos sean reinhumados en la zona, respetando las tradiciones ancestrales.

Más que huesos

Los arqueólogos encontraron además fragmentos de cerámica, herramientas de piedra y restos óseos de animales, lo que sugiere que estos entierros formaban parte de un ritual más complejo.

“No se trata solo de restos humanos, sino de todo un contexto cultural que nos permite comprender cómo vivían y morían estas comunidades. Los objetos asociados a los entierros indican que estos pueblos realizaban ceremonias y depositaban ofrendas junto a sus muertos, lo que refuerza la idea de que la laguna tenía un significado especial para ellos”, explicó el especialista.

La necesidad de preservar Melincué

Uno de los principales desafíos que enfrenta la conservación de estos hallazgos es el creciente impacto humano en la zona. La expansión del turismo y la práctica del detectorismo de metales representan un riesgo para la preservación del yacimiento arqueológico.

“Es fundamental que se respete este sitio. Hay personas que buscan metales sin darse cuenta de que están dañando restos arqueológicos de un valor incalculable. Lo que se está afectando es nuestra historia, la historia de los pueblos que habitaron esta región durante miles de años”, advirtió Giordano.

Por esta razón, el equipo de arqueólogos insiste en la necesidad de tomar medidas de protección y avanzar en la creación de un centro de interpretación e investigación en la misma laguna, lo que permitiría estudiar los hallazgos sin necesidad de trasladarlos a laboratorios externos.

“Creemos que este sitio debe ser preservado y potenciado. Con poca inversión se podría desarrollar un turismo científico y cultural que beneficie a la comunidad y nos permita seguir avanzando en el conocimiento del pasado. Esperamos que las autoridades comprendan la magnitud de lo que estamos descubriendo aquí”, concluyó Giordano.

El hallazgo en Melincué no solo confirma la importancia arqueológica de la laguna, sino que abre nuevas preguntas sobre la historia y las prácticas rituales de las comunidades aborígenes que habitaron el sur de Santa Fe. Con los estudios en curso y la posibilidad de nuevos descubrimientos, este sitio se perfila como uno de los yacimientos arqueológicos más significativos del país.

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