Reapareció la Scaloneta campeona del mundo, si bien en el juego colectivo sigue en deuda, las individualidades volvieron a marcar la diferencia, el oportunismo de Julián Alvarez, la seguridad del Cuti Romero, más el trajinar de De Paul, fueron los argumentos más que suficientes para llevarse el pasaje a la final y seguir soñando.

Para la Albiceleste todo es complicado, bravo, en lo físico no le sobra nada pero cuando saca a relucir la chapa de campeón del mundo todo se hace más sencillo.

El equipo dio un paso adelante, al menos fue convincente en algunas ideas, va de menor a mayor y ojalá que el domingo tenga su mejor perfomance para volver a festejar.

Pero en el mientras tanto, Argentina va trabajando los partidos, es paciente y esta noche fue pragmático para desnivelar, y a partir de ahí, encontró tranquilidad y lo dejó sin reacción a un conjunto canadiense que se dedicó más al roce y a pelear, que a jugar (lo que favoreció al combinado nacional).

Julián Alvarez volvió a aparecer como en Qatar, en el momento clave, con un gol de nueve y como le gusta a la araña, a pura lucha y con claridad para definir.

Después el juego fue controlado por Argentina en todo momento, algunas jugadas esporádicas de los norteamericanos, más aproximaciones que jugadas de riesgo, con una gran actuación de Cuti Romero y si hacía falta la seguridad de Dibu Martínez tapando dos pelotas complicadas.

La Scaloneta generó para el Diez, antes de su gol, tuvo dos claras donde careció de precisión, pero Messi volvió a tener el protagonismo que el equipo necesita.

En el complemento, Argentina administró fuerzas, pero siempre lo tuvo cortito a Canadá y como en la Copa América anterior, apareció la entrega de Rodrigo De Paul, aquel motorcito ideal que corría y jugaba, hoy fue fundamental para enfriar el partido y jugar lejos de su propio arco, inteligente rendimiento de De Paul.

Argentina clasifica a otra final, un equipo pragmático, pero que siempre sueña con llegar a lo más alto, el domingo tendrá otra cita con la historia del fútbol argentino, la Scaloneta va por más, partido a partido, encontrando a sus mejores intérpretes en cada victoria y con el optimismo de siempre.